Después del último post, a ver que plato puedo comentar que lo supere. Voy a cerrar paréntesis en esta breve incursión en el genero romántico, para volver a centrarme en la gastronomía aunque seguiré relacionando cualquier cosa que produzca placer.
Este fin de semana tuve el placer de asistir a una feria de vinos que se celebra en Sant Martí d' Empuries, alt empordà. En ella estaban presentes 20 bodegas con DO Empordà. No llegué a probarlos todos, ni mucho menos ya que prácticamente soy abstemio, pero uno de los que salto la barrera de la prudencia, regalo a mi paladar el recuerdo de un vino que había bebido hará unos 10 años, en un pequeño pueblo llamado Cantallops. Fue en una fonda donde nos sirvieron los platos que tenían sin darnos la posibilidad de elegir, y el vino un blanco áspero en esta ocasión, "dels que es poden mastegar".
Para cenar: Unas pizzas con las manos y sin servilletas en medio de la plaza, la mía una con manzana y gorgonzola que también me recordó aquellos Tortos asturianos con compota de manzana, cebolla caramelizada y cabrales.
Por suerte estamos preparados para recordar lo placentero y repetirlo cuantas veces podamos, cualidad que ha significado el éxito de nuestra especie. Pero por mucho que intente pensar en platos apetitosos, desde hace dos semanas que sólo pienso en aquel beso.
miércoles, 30 de mayo de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
EL BESO
Hace ya algún tiempo desde la última entrada de este blog, que en principio nació con la idea de relatar como se puede adelgazar sin renunciar al placer de comer bién. La verdad es que no he adelgazado nada, pero el otro día redescubrí un placer que no engorda y sabe mejor que cualquier plato, me dieron un beso apasionado.
Fue un beso largo seguido de otro más largo con los ojos cerrados, un fundir de respiraciones dulces, unas caricias suaves que hicieron correr la sangre por mis venas como un torrente arroyador. La verdad es que no recuerdo que cené ni si llegué a comer algo aquella noche. Sólo me acuerdo del beso...puede que fueramos a un mexicano, pero no estoy seguro que fuese aquella noche.
Viva Mexico...!
Fue un beso largo seguido de otro más largo con los ojos cerrados, un fundir de respiraciones dulces, unas caricias suaves que hicieron correr la sangre por mis venas como un torrente arroyador. La verdad es que no recuerdo que cené ni si llegué a comer algo aquella noche. Sólo me acuerdo del beso...puede que fueramos a un mexicano, pero no estoy seguro que fuese aquella noche.
Viva Mexico...!
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