Hoy es un día triste, me he vuelto a pesar con la esperanza de haber bajado algún kilito puesto que he nadado muchas piscinas desde la última vez que me pesé y he estado algo más activo, pero la báscula es impía, ha marcado medio kilo más que la primera vez cuando dio la alarma en los 85 Kg. Estoy decepcionado porque pensé que podría adelgazar comiendo lo que se me antojara, tan solo reprimiendo aquellos excesos de bollería industrial con chocolate, pero todo suma: Suma el arroz negro y el pescaito frito que compartí con una amiga, y las visitas a los restaurantes del Empordà donde me harto de caracoles a la "llauna" y magret de pato al punto y de postre un sorbete de frambuesas para bajarlo todo. Todo, amigos mios, suma incluso la cajita de bombones belgas que me regalaron, hasta el helado que le hace tanta ilusión de compartir a un sobrino.
Pienso en salir a correr, en hacer ayunos completos, ponerme a hacer abdominales hasta perder de vista este barrigón y volver a recuperar aquellas abdominales que lucia hace un año. (Esto ya lo había comentado pero me gusta recordarlo).
Espero que la próxima vez que escriba en este blog sea para daros buenas noticias, porque no me voy a rendir.